domingo, 13 de enero de 2019

Ireland



IRELAND



La antigua Éire de los celtas, tierra tantas veces conquistada, avanza inexorable hacia el futuro sin perder un ápice de su tradición.





Irlanda ha sido la nave que ha guiado a tantos soñadores de historias, tantos creadores de melodías, tantos hacedores de tragicomedia que el arte y la creatividad se impregna cada rincón, cada calle, cada prado.




Los celtas primero, entre los siglos VIII y I a. C, los vikingos más tarde, Thorgest fundo su reino en el año 831, pugnaron por el dominio de estas alejadas tierras. Hibernia para los romanos que no quisieron o no pudieron sumar la isla a su imperio.




En el año 432 llego a Irlanda San Patricio portando en su mochila dos cosas que cambiarían para siempre su futuro, el alfabeto romano y el cristianismo. Este ultimo marcaría su futuro uniéndola y separándola tantas veces que pocos recuerdan el por qué.



Sus poco mas de 4 millones y medio son los que han perseverado en sacar adelante su tierra. En 1841 Irlanda estaba poblada por 6 millones y medio de personas, pero la invasión británica de la que consiguió independizarse en 1922, las sucesivas hambrunas y la falta de futuro los llevo a dejarse guiar por los cantos de sirena que llegaban allende los mares.


Hoy el panorama sonríe a esta generosa tierra y a sus acogedores habitantes siempre dispuestos a compartir su peculiar forma de ver la vida. Éire a pasado de esparcir sus semillas por el mundo a ser el jardín donde muchos esperan florecer al abrigo de su economía.



Su halagüeño futuro basado en una apuesta decidida por la mejora de la educación le asegura una solida posición en Europa. Encara el porvenir sin complejos a la modernización sin dejar de mirar su historia y tradición.











































Navega pues Irlanda rumbo a mejores puertos, con paso decidido, en su balsa de piedra.
















https://es.wikipedia.org/wiki/Irlanda



sábado, 5 de noviembre de 2016

Berlín


Berlín, “tierra pantanosa” para los Eslavos que llegaron a esta confluencia de ríos. Nacida de un pequeño asentamiento de cazadores y pescadores allá por el año 1200 dc. No fue hasta el siglo XV en que fue nombrada capital del estado de Brandeburgo.









Ciudad regada por múltiples venas con forma de ríos, Spree, Havel, Panke, Dahme y Wuhle, que separan físicamente pero unen entorno a sus orillas a esa malgama de culturas que compone la población berlinesa.



Las cicatrices dejadas por la historia lejos de ser enterradas son exhibidas sin pudor, muestra de los horrores de la sin razón humana, para dejar constancia de lo que no se debe repetir.










En sus calles se percibe esa intención de mirar al futuro sin olvidar lo que se dejo atrás. Elegida “Ciudad creativa” por la UNESCO en 2006 no deja de sorprender a cada paso la desinhibición cultural que impregna cada rincón.







La gran capital del antiguo Imperio Prusiano acoge en sus entrañas a esos desplazados que huyen de un amargo presente buscando un futuro. Es por ello que en 2009 recibió el premio Príncipe de Asturias de la concordia.






Pasear por sus avenidas trufadas de bicicletas se convierte en una tarea realmente fácil. No es necesario si quiera fijar un rumbo o buscar un objetivo. Basta con empezar a caminar dejándose llevar por sus flujos, sus olores, los sonidos amortiguados por el respeto…. 



Todo te conduce a un maravilloso vagabundeo por su antigua modernidad, por sus edificios todavía horadados por los proyectiles de las guerras, por sus parques repletos de pequeños embarrados, por sus locales de comida germano-oriental o ítalo-africana o de cualquier otro lugar.  








Berlín, sin los brillos de las grandes capitales europeas, ni la atracción de los fuegos artificiales del marketing se erige con orgullo como una urbe para los vecinos y para los visitantes.